Padres y maestros…¿brillantes y fascinantes?
(Por Leopoldo S. Perales)
A los menores se les debe enseñar a pensar, y esto debe ser entendido y practicado por los padres y de manera muy especial por los maestros, ya que son ellos precisamente los seres mas cercanos del discente.
Las civilizaciones modernas con su capitalismo neoliberal voraz y desmedido y la globalización de las naciones con todos sus interminables errores, han aprehendido al ser mas preciado de la humanidad: la niñez, la adolescencia y la juventud; pues los han replegado a tener que adaptarse a un mundo hostil, un mundo con un grave deterioro ambiental, un mundo perdido en la miseria extrema, completamente incomprensible, un mundo pleno de contradicciones, sumergido en inmensos mares conflictivos de poder que provocan crisis interminables.
Por otra parte y desde hace mucho tiempo, los padres y los maestros han olvidado que la comunicación es elemental en el proceso de formación del ser humano y han dejado de atender a los menores; y es por ello que los niños, los adolescentes y los jóvenes de hoy están sedientos de comunicación afectiva, necesitan ser escuchados y comprendidos, necesitan sentir la presencia, la confianza y el apoyo de los seres que aman y de los seres que les rodean.
Los niños, los adolescentes y los jóvenes no necesitan precisamente de padres profesionistas con maestrías o doctorados, ni de padres cultos, ni de padres económica o políticamente destacados, sino simplemente de seres humanos que les dediquen el tiempo necesario y que hablen e intercambien ideas o constructos con ellos, de seres humanos que entiendan y comprendan su lenguaje y que sean capaces de introducirse en sus mentes y anidar en lo mas profundo de su ser.
Los niños, adolescentes y jóvenes de hoy necesitan del apoyo de seres humanos con un amplio sentido de responsabilidad, con un amplio sentido de la moral y la ética, seres humanos con el ejercicio pleno de los principios, de los valores, seres humanos accesibles, comprensivos, atentos muy respetuosos de sus sentimientos, de su forma de ser y de pensar; seres que promuevan una educación orientada a enseñarles a leer, a comprender, a inferir, a reflexionar; es decir, en su formación, a los menores se les debe enseñar a pensar, y esto debe ser entendido y practicado por los padres de familia y de manera muy especial por los maestros, ya que son ellos precisamente los seres mas cercanos del discente.
Y es precisamente en éste contexto donde se denota que las cualidades, los principios, la práctica de los valores así como las competencias de los docentes, son una parte muy importante en la formación del maestro, que por consiguiente, al aplicarlas, repercuten en el nivel de calidad de la formación del educando.
El Dr. Augusto Jorge Cury, categoriza y define claramente al maestro de acuerdo a su forma de ejercer la práctica docente en “Los buenos maestros y los maestros fascinantes”.
Dice el Dr. Cury:
“1. Los buenos maestros tienen buena cultura académica y son elocuentes, mientras que los maestros fascinantes tratan de entender el funcionamiento de las mentes de sus alumnos para poder educarlos mejor.
2. Los buenos maestros tienen una metodología y son didácticos, mientras que los maestros fascinantes tienen la sensibilidad para hablar a los corazones de sus alumnos.
3. Los buenos maestros educan la inteligencia lógica, mientras que los maestros fascinantes educan la emoción, enseñan a sus alumnos a explorar su propio ser.
4. Los buenos maestros usan la memoria como depósito de información, mientras que los maestros fascinantes la usan para estimular la creatividad.
5. Los buenos maestros son temporales, mientras que los maestros fascinantes son inolvidables.
6. Los buenos maestros corrigen el comportamiento, mientras que los maestros fascinantes resuelven los conflictos en el salón de clases con inteligencia.
7. Los buenos maestros educan para una profesión, mientras que los maestros fascinantes educan para la vida”.
También podemos decir que los buenos maestros consiguen que sus alumnos digan que son buenos maestros. Pero Los maestros fascinantes son los que consiguen que sus alumnos digan que aprendieron.
Estas reflexiones del Dr. Cury relativas a los maestros, también son aplicables a los padres de familia, pues de ellos recibe el educando su prístina formación.
Es muy sencillo ser padres brillantes y maestros fascinantes, solamente hay que atender a los hijos, hay que atender a los niños, a los adolescentes y a los jóvenes.
De los que estemos fuera de esta conceptuación, creo que no vale la pena ocuparnos, porque de eso se encargará nuestra propia conciencia… ¿No cree usted?
















