Selecciones y Realidades

Septiembre 9, 2008

Evaluación por resultados

Evaluación por resultados

(Compilación de Leopoldo S. Perales).

Había una vez en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín González.
Uno era sacerdote y el otro era taxista.
Y por azares del destino los dos mueren el mismo día.

Entonces llegan al cielo, donde les espera San Pedro, quien le pregunta al primero que se presenta:

-

¿Cuál es tu nombre hijo mío?
- Joaquín González.- responde el interpelado
- ¿eres el Sacerdote?
- No, no; soy el taxista

San Pedro consulta su planilla y le dice:

- Bueno, te has ganado el Paraíso hijo mío. Te corresponden estas túnicas de seda bordadas con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas. Puedes pasar.

- Gracias, muchas gracias. . . . . . dice el taxista, mostrando una amplia sonrisa de satisfacción.

Pasan dos personas más y luego le toca el turno al otro Joaquín, quien había presenciado la entrada de su homónimo y paisano.

- ¿Cuál es tu nombre hijo?
- Joaquín González.
- ¿El sacerdote, verdad?
- Sí.


- Muy bien hijo mío. Te has ganado el paraíso. Te corresponde esta bata de poliéster y esta vara de plástico.

El sacerdote, muy sorprendido, le dice:

- Perdón, no es por presumir, pero. . . debe haber un error.

¡Yo soy Joaquín González, el sacerdote!!!

- Sí hijo mío, te has ganado el paraíso, te corresponde la bata de..
- ¡No!, ¡no puede ser! Yo conozco al otro señor, era un simple taxista, vivía en
mi pueblo y, ¡era un desastre como taxista!, siempre andaba a toda velocidad,

se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba los postes de alumbrado, se llevaba todo por delante.

¡Y yo me pasé cincuenta años de mi vida predicando la palabra de Dios todos los domingos en la parroquia!

Cómo puede ser que a él le toque una túnica de seda con hilos de oro y vara de platino con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas, y a mi me toque esto? ¡Debe haber algún error!

- No, no es ningún error – dice San Pedro.
Lo que pasa es que aquí en el cielo ya nos ha llegado la globalización con todo y sus nuevos enfoques administrativos como
justo a tiempo, calidad total, calidad en el servicio,  mejoramiento continuo,  y evaluar para mejorar, es decir, nuestras evaluaciones ya no las hacemos como lo hacíamos antes.

- ¿Cómo? ¡No entiendo!. . .

- Mira, ahora nos manejamos por objetivos, estrategias, metas, evaluaciones y sobre todo ¡resultados!.

Te voy a explicar tu caso y lo entenderás enseguida, es fácil, mira:

Durante los últimos cincuenta años, cada vez que tú predicabas la palabra de Dios, la gente se dormía;

pero cada vez que el taxista conducía, la gente rezaba, se acordaba de Dios, de los santos y de la virgen María.

Entonces, ¿quien vendía más nuestros servicios?…

Nos interesan los resultados hijo mío.  ¡Re – sul – ta – dos!!

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