(Por Leopoldo S. Perales)
Hace algún tiempo, El Vaticano decidió enviar al padre Amado Berluzzi a Barrow, Alaska, el lugar mas boreal del continente americano, un año después, cuando el señor obispo dentro de su programa de visitas decide asistir a ese lugar, una ves instalado le pregunta:
–¿Y bien padre, dígame, cómo le va por estos lugares?
–Muy bien su eminencia, pero bueno, como usted habrá de comprender… es un lugar demasiado frío y si no fuera por mi Rosario y mis cuatro whiskys diarios, no podría soportar las inclemencias de este tiempo.
A propósito, señor, -dijo el cura-¿le gustaría tomar un buen whisky escocés?
–¡Sí, por favor, me caerá muy bien!, contestó el obispo.
-y entonces, con voz fuerte el cura exclamó:
–¡Rosariooo! ¡Rosariooo!!! ¡Tráele un whisky al Señor Obispooo!

