Selecciones y Realidades

Noviembre 2, 2008

La tolerancia, una cuestión de respeto y comprensión

La tolerancia, una cuestión de respeto y comprensión

(Por Leopoldo S. Perales)

François de la Rochefoucauld, Decía que a los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.

Y esto me da un pié en que pensar, un motivo para reflexionar, una acción por corregir, o un daño por reparar…No deja de ser muy lastimero para algunas familias y amigos más cercanos, el hecho de que dos que se supone se unieron para amarse en la vida, ahora, en la edad avanzada no puedan tolerarse y se hagan daño, aún delante de los demás. En muchas familias sucede, la incomprensión es evidente, a pesar del tiempo transcurrido…y de las promesas de antaño que ya se fueron…

Aquí es donde falla la empatía, o más bien dejó de existir, no la hay. Pero debemos comprender y ayudar a comprender que todo radica en el respeto que nos debemos así mismos y a los demás. Porque donde existe el respeto, existe la tolerancia, concebida esta como una capacidad para conceder la misma importancia a nuestra forma de ser que a la forma de ser de los demás; debemos estar conscientes, que las costumbres, creencias o ideologías que poseemos como personas no son peores ni mejores que las de los otros individuos, simplemente son costumbres, creencias o ideologías distintas, y al comprender esta diferenciación y aceptarla, seremos respetados y estaremos respetando a nuestro prójimo.

Según Federico Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO en 1995, decía que “La tolerancia no es hacer concesiones, pero tampoco es indiferencia. Tolerancia es conocer al otro. Es el respeto mutuo mediante el entendimiento mutuo…”.

…El miedo, la inseguridad y la ignorancia son las raíces que causan la intolerancia, por eso debemos abandonar los viejos paradigmas como… “estoy de acuerdo con cualquier otra opinión siempre y cuando coincida con la mía…”, o “…por eso soy el hombre de la casa…”, o bien “…tu padre no sabe nada, la que piensa aquí soy yo…”

Si nuestra pareja tiene una opinión, no es necesario compartirla para considerarla tan válida como la mía o cualquier otra. Son opiniones diferentes, divergentes, pero es necesario que exista una convergencia aún en la divergencia de opinión, es decir, encontrar un justo medio para que la comunicación persista. Es necesario tratar de ponerse en el lugar de los demás y comprenderles, es ahí donde nace la empatía.

Todos tenemos perspectivas diferentes para ver las cosas, observarlas o percibirlas, desde un ángulo distinto, nuestra apreciación puede ser errónea o no, pero es necesaria la opinión de los demás, por eso es muy enriquecedor y fortaleciente escuchar la opinión de todos los miembros de un grupo social o la de tu pareja.

Una persona que es tolerante es un individuo que posee una mentalidad positiva y abierta, es muy respetuosa de los entes de su entorno, es justa y practica el valor de la equidad; no permite que su mente se vea afectada por vibraciones negativas, por el descontento, el desencanto y la duda.

En la pareja, el amor es la semilla de la tolerancia, la cual germina con el cuidado diario, con el afecto, la ternura y la comprensión, si no hay amor, la tolerancia se pierde y se interrumpe la comunicación.

No debemos permitir que en nuestras vidas se presenten actitudes injustas o desconsideradas, debemos ser tolerantes, solo así podremos sobrellevar las diferentes situaciones que nos acompañan en nuestro diario vivir.  ¿No cree usted?

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