Selecciones y Realidades

Octubre 26, 2008

El cura y el Rosario

Archivado en: Humor y Divinidades — lsperales1 @ 12:55 pm
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(Por Leopoldo S. Perales)

Hace algún tiempo, El Vaticano decidió enviar al padre Amado Berluzzi a Barrow, Alaska, el lugar mas boreal del continente americano, un año después, cuando el señor obispo dentro de su programa de visitas decide asistir a ese lugar, una ves instalado le pregunta:

–¿Y bien padre, dígame, cómo le va por estos lugares?

–Muy bien su eminencia, pero bueno, como usted habrá de comprender… es un lugar demasiado frío y si no fuera por mi Rosario y mis cuatro whiskys diarios, no podría soportar las inclemencias de este tiempo.

A propósito, señor, -dijo el cura-¿le gustaría tomar un buen whisky escocés?

–¡Sí, por favor, me caerá muy bien!, contestó el obispo.

-y entonces, con voz fuerte el cura exclamó:

–¡Rosariooo! ¡Rosariooo!!! ¡Tráele un whisky al Señor Obispooo!

El buen difunto

Archivado en: Humor y Divinidades — lsperales1 @ 11:17 am
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En un lugar cercano a Tiripitío, en cierta ocasión murió un hombre ya entrado en años y muy conocido por los habitantes del lugar; la viuda y sus hijos, como toda familia cristiana decidieron que era necesaria la presencia de un cura para que el difunto cayera en gracia de Dios, y utilizando todos sus recur$o$ y poder de convencimiento, hicieron venir al cura del pueblo para que asistiera al funeral y le diera cristiana sepultura.

http://data4.blog.de/media/522/1938522_f1a2666452_m.jpg

El sacerdote, en la ceremonia fúnebre, antes de enterrar al difunto y una ves dichas las oraciones necesarias con el ritual correspondiente, al hacer uso de su elocuencia, se excede en sus halagos y elogios hacia el que recién había partido de éste mundo:

–El difunto fue un gran hombre!, El finado siempre fue un buen marido para su esposa!, el era un hombre estupendo, extraordinario!, excelente cristiano practicante de la fe…¡fue un padre ejemplar!… ¡su pulcra rectitud y honestidad son y seguirán siendo envidia de cualquiera!…

La viuda, un tanto contrariada por las expresiones del cura, se dirige a uno de sus hijos y le dice muy despacio en el oído:

–Oye Ramiro, ve al cajón hijo mío y mira disimuladamente para que te cerciores si el que está adentro verdaderamente es tu padre …

http://www.carmelosobrino.com/images/obras/grabados/el_velorio.jpg

Septiembre 27, 2008

Espera, ¡no tan ràpido!

Archivado en: Humor y Divinidades — lsperales1 @ 1:07 pm
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Espera, no tan rápido

Cuentan que una vez un científico soberbio fue con Dios y le dijo:

- Señor, convocamos a una junta científica mundial y hemos decidido que ya no te necesitamos.

El señor con su infinita paciencia oyó al hombre y le preguntó:

- ¿Ah sí? ¿Y cómo llegaron a esa decisión?

- Pues ya hacemos trasplantes de prácticamente cualquier miembro del cuerpo, podemos hacer bebés para parejas que no pueden tener hijos, crear vida artificial, clonar a la gente y hacer todas esas cosas que antes se consideraban
milagrosas.

Dios sólo lo escuchaba y luego atinó a decir:

- ¿Pueden crear vida?

- Así es, respondió el científico.

- ¿Qué te parece si hacemos un concurso de crear vida? Lo hacemos del modo antiguo, así como yo formé a Adán; tú sabes.

- Me parece bien, contestó el científico.

- Está bien, pues comencemos, exclamó Dios.

Entonces el científico tomó un puño de tierra, y Dios lo detiene y le dice:

- ¡Espera, no tan rápido!.

¡¡consíguete tu propia tierra!!.

Septiembre 9, 2008

Evaluación por resultados

Evaluación por resultados

(Compilación de Leopoldo S. Perales).

Había una vez en un pueblo, dos hombres que se llamaban Joaquín González.
Uno era sacerdote y el otro era taxista.
Y por azares del destino los dos mueren el mismo día.

Entonces llegan al cielo, donde les espera San Pedro, quien le pregunta al primero que se presenta:

-

¿Cuál es tu nombre hijo mío?
- Joaquín González.- responde el interpelado
- ¿eres el Sacerdote?
- No, no; soy el taxista

San Pedro consulta su planilla y le dice:

- Bueno, te has ganado el Paraíso hijo mío. Te corresponden estas túnicas de seda bordadas con hilos de oro y esta vara de platino con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas. Puedes pasar.

- Gracias, muchas gracias. . . . . . dice el taxista, mostrando una amplia sonrisa de satisfacción.

Pasan dos personas más y luego le toca el turno al otro Joaquín, quien había presenciado la entrada de su homónimo y paisano.

- ¿Cuál es tu nombre hijo?
- Joaquín González.
- ¿El sacerdote, verdad?
- Sí.


- Muy bien hijo mío. Te has ganado el paraíso. Te corresponde esta bata de poliéster y esta vara de plástico.

El sacerdote, muy sorprendido, le dice:

- Perdón, no es por presumir, pero. . . debe haber un error.

¡Yo soy Joaquín González, el sacerdote!!!

- Sí hijo mío, te has ganado el paraíso, te corresponde la bata de..
- ¡No!, ¡no puede ser! Yo conozco al otro señor, era un simple taxista, vivía en
mi pueblo y, ¡era un desastre como taxista!, siempre andaba a toda velocidad,

se subía a las aceras, chocaba todos los días, una vez se estrelló contra una casa, conducía muy mal, tiraba los postes de alumbrado, se llevaba todo por delante.

¡Y yo me pasé cincuenta años de mi vida predicando la palabra de Dios todos los domingos en la parroquia!

Cómo puede ser que a él le toque una túnica de seda con hilos de oro y vara de platino con incrustaciones de diamantes, rubíes y esmeraldas, y a mi me toque esto? ¡Debe haber algún error!

- No, no es ningún error – dice San Pedro.
Lo que pasa es que aquí en el cielo ya nos ha llegado la globalización con todo y sus nuevos enfoques administrativos como
justo a tiempo, calidad total, calidad en el servicio,  mejoramiento continuo,  y evaluar para mejorar, es decir, nuestras evaluaciones ya no las hacemos como lo hacíamos antes.

- ¿Cómo? ¡No entiendo!. . .

- Mira, ahora nos manejamos por objetivos, estrategias, metas, evaluaciones y sobre todo ¡resultados!.

Te voy a explicar tu caso y lo entenderás enseguida, es fácil, mira:

Durante los últimos cincuenta años, cada vez que tú predicabas la palabra de Dios, la gente se dormía;

pero cada vez que el taxista conducía, la gente rezaba, se acordaba de Dios, de los santos y de la virgen María.

Entonces, ¿quien vendía más nuestros servicios?…

Nos interesan los resultados hijo mío.  ¡Re – sul – ta – dos!!

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